Distante. Así ser mostró el estadio Metropolitano en el partido ante el Betis, tres días después del fiasco del Atlético en San Mamés ante el Athletic. Ante el equipo andaluz, los rojiblancos lograron un triunfo balsámico (2-1) y Morata volvió a marcar, ocho partidos después, tal y como había previsto Simeone en la víspera.
La derrota en Bilbao y la consiguiente eliminación de la Copa supuso una gran decepción para la hinchada, que aún no ha digerido el fracaso. Lo demostró ante el Betis. Bajo un intenso frío, el Civitas Metropolitano (con 61.901 espectadores) pareció, por momentos, como sedado. No hubo pitos alarmantes a sus futbolistas, pero sí indiferencia.
Ni siquiera el tempranero tanto de Pezzella en propia meta (minuto 8), levantó el ánimo. En el césped, el Atlético estaba cómodo. El Betis ayudaba a ello. Indolentes y sin intensidad, los béticos parecían fuera del partido, mientras los locales generaban ocasiones. Las fallaba Memphis y también Morata, que dispuso de un penalti para el 2-0 cerca de la media hora. Repelió el balón Rui Silva en dos ocasiones y Morata erró de nuevo en los dos rechaces.











