La selección de Catar escribió una página inédita en su historia mundialista al empatar 1-1 contra Suiza en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, con un cabezazo agónico del catarí Khoukhi en el minuto 95. El golpe premió la resistencia del equipo dirigido por el español Julen Lopetegui y castigó la falta de contundencia de un equipo suizo que dominó, tuvo la pelota, generó ocasiones, pero no pudo cerrar el partido.
Suiza se había adelantado con el penal convertido por el suizo Embolo, después de una acción en el área que le permitió al conjunto de Murat Yakin manejar el encuentro con ventaja desde temprano. Sin embargo, Catar resistió gracias a una actuación determinante del catarí Abunada, portero del Al Rayyan de Catar, quien sostuvo a su equipo con varias atajadas ante los remates de Ndoye, Vargas, Zakaria y Xhaka.
Lopetegui encontró revancha mundialista con Catar
El empate también tuvo un peso emocional para Lopetegui. Ocho años después de su salida traumática de España antes del debut en Rusia 2018, el técnico español volvió a vivir un momento mundialista fuerte, esta vez desde el banco catarí. Su equipo no brilló con la pelota, pero compitió con orden, paciencia y carácter hasta encontrar el premio en la última jugada.
Catar, que en 2022 había perdido sus tres partidos como anfitrión, logró ahora su primer punto en una Copa del Mundo por derecho propio. El tanto llegó tras un centro desde la izquierda del catarí Homam Ahmed, jugador del Al Gharafa de Catar, que encontró a Khoukhi para vencer al suizo Kobel, portero del Borussia Dortmund de Alemania, y desatar la sorpresa en el Grupo B.










