Ignorar la calidad de los latinos en el fútbol de la MLS puede salir caro. Caleb Porter, el técnico de New England Revolution, sabe que la campaña 2024 fue catastrófica. De los 34 partidos de la temporada regular sólo ganaron 9, perdieron 21 y empataron 4.
Por cada gol que anotaron, apenas 37 en esos 34 encuentros, es decir, casi que sólo uno por juego, recibieron 74. Marcaban uno, pero les anotaban dos. Por eso la penúltima posición de la Conferencia Este no sorprendió a nadie.
Pero año nuevo, ilusiones nuevas. Directivos y fanáticos saben que tienen que volver a ser protagonistas y se están armando para eso. La salida de los latinos Xavier Arreaga, Nick Lima, Dylan Borrero, Nacho Gil y Santiago Suárez, más el envío al segundo equipo del brasileño Marcos Dias, parec ser un paso en la dirección correcta.
Varios jugadores de otras nacionalidades fueron enviados a otros equipos o simplemente no les renovaron contrato. La llegada del ecuatoriano Leonardo campana, como centro delantero goleador, es un buen punto de partida para esa reconstrucción.
Mantuvieron a uno de los mejores armadores de la liga, el español Carles Gil, quien ahora tendrá otro grupo de latinos experimentados que lo respaldaran con la idea de meterse en la postemporada y pelear por cosas importantes.










