El belga Kevin De Bruyne rescató al Nápoles con un gol y una asistencia en el tramo final de su estreno liguero. El equipo napolitano venció 0-2 al Génova y sumó sus primeros tres puntos en la Serie A. De Bruyne comenzó como suplente, pero ingresó en el minuto 67 y cambió el rumbo del partido.
De Bruyne rescata al Nápoles
El encuentro comenzó con ritmo contenido y pocas ocasiones claras. Génova y Nápoles se estudiaron durante buena parte del primer tiempo, con los locales acercándose al área visitante sin generar peligro suficiente para inquietar al portero italiano Alex Meret.
El Nápoles tampoco encontró soluciones ofensivas antes del descanso. Además, el conjunto partenopeo afrontó su primer partido oficial sin el argentino Santiago Castro, quien fichó por el Roma y dejó un vacío importante en el ataque.
Tras el descanso, el conjunto visitante elevó la intensidad. La entrada de De Bruyne resultó decisiva, porque el centrocampista belga aportó precisión y mayor profundidad al juego del equipo dirigido por Massimiliano Allegri.
El cambio también benefició a Stanislav Lobotka, con quien De Bruyne encontró espacios para acelerar las acciones. Finalmente, el Nápoles rompió el empate en el minuto 81 gracias a una jugada en la que intervino el nuevo referente del equipo.
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Un estreno marcado por De Bruyne
Cinco minutos después, De Bruyne volvió a aparecer con protagonismo. El belga asistió al italiano Antonio Vergara, quien convirtió el 0-2 en el minuto 87 y aseguró la victoria del conjunto napolitano.
La actuación del centrocampista adquiere mayor relevancia por el contexto de las últimas semanas. De Bruyne había quedado en el centro de la atención por sus diferencias con Antonio Conte, anterior entrenador del Nápoles, debido a su visión sobre el planteamiento táctico.
También existieron tensiones alrededor de la directiva. A ello se sumaron declaraciones del futbolista y distintas versiones relacionadas con su futuro durante el mercado de fichajes. Sin embargo, su respuesta en el estreno liguero llegó sobre el césped.
De Bruyne convirtió su suplencia inicial en una oportunidad para liderar la reacción. Su entrada coincidió con el mejor momento del Nápoles y permitió al equipo de Allegri resolver un partido que parecía encaminado al empate.
Nápoles mira hacia la segunda jornada
El resultado permite al Nápoles comenzar con tres puntos una temporada que presenta grandes expectativas. El conjunto italiano busca recuperar protagonismo después de los cambios realizados en su banquillo y en una plantilla que todavía debe consolidar sus nuevas piezas.
Allegri, además, conoce bien la exigencia del fútbol italiano. El técnico tomó el mando después de la salida de Conte y tendrá como uno de sus principales desafíos integrar a De Bruyne dentro de su estructura.
El próximo compromiso del Nápoles será en casa contra el Como, dirigido por el español Cesc Fàbregas. El equipo napolitano tendrá así una nueva oportunidad para confirmar las buenas sensaciones que dejó la reacción ante el Génova.
Por su parte, el Génova afrontará una prueba complicada como visitante. El conjunto rossoblù viajará a Roma para enfrentarse al Lazio, dirigido por el italiano Genaro Gattuso.
El partido también tuvo un componente histórico por la relación entre las aficiones. Génova y Nápoles mantuvieron durante 37 años uno de los hermanamientos más conocidos del fútbol italiano, hasta su ruptura en 2019.
Pese a aquella separación, la relación conserva algunos vínculos entre seguidores. En el terreno de juego, sin embargo, el Nápoles terminó imponiendo su calidad en los minutos decisivos y arrancó la temporada con una victoria.
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