Sevilla/Madrid, 14 ago (EFE).- El Sevilla y el Rayo Vallecano, que en los últimos tiempos atraviesan crisis institucionales de distinta índole, se miden en la primera jornada liguera con el objetivo de sumar los tres primeros puntos de la temporada y abstraerse del ruido externo generado.

El conjunto sevillano repite con Luis García Plaza en el banquillo pero con una revolución en su plantilla, con numerosas altas y bajas, y eso que aún quedan muchos días para que se cierre el mercado.
Los sevillistas, además de prolongar la cesión del Newcastle inglés del meta griego Odysseas Vlachodimos, ha contratado a seis jugadores: el punta escocés Robbie Ure (Sirius sueco), el central senegalés Arouna Sangante (Havre francés), el lateral derecho Juan Iglesias (Getafe), el centrocampista Jon Guridi (Alavés), el portero Fran González (Real Madrid) y el lateral Julio Díaz (Atlético de Madrid).
Robbie Ure llegó esta semana y no ha podido entrenarse hasta este viernes, por lo que es complicado que juegue, al menos de titular, en un equipo del que ha adelantado su técnico que habrá varios futbolistas del filial, ya que actualmente cuentan con diecisiete fichas profesionales y de ellas dos de porteros.
En cualquier caso, lo que pretende Luis García Plaza es que su equipo tenga un buen esquema de contención, algo que ya se ha perfilado en la pretemporada y que, desde esa base, se crezca en lo ofensivo, aunque esta segunda parte aún está por mejorar.
Enfrente está el Rayo Vallecano, que estrena nuevo proyecto deportivo con Beñat San José al frente, que tiene la difícil misión de hacer olvidar a Íñigo Pérez, artífice desde el banquillo de tres permanencias holgadas en Primera y la disputa de la final de la Liga Conferencia frente al Crystal Palace.










