El español Quique Sánchez Flores fue contundente al analizar el empate del Deportivo Alavés ante el Málaga. El entrenador reconoció que su equipo no había disputado un partido de ese nivel durante toda la temporada. Además, admitió que el rendimiento estuvo muy lejos de lo que esperaba antes del encuentro.
Errores y desconexión colectiva
El técnico explicó que sus jugadores no consiguieron desarrollar el plan de partido previsto. Según su análisis, las pérdidas de balón y las malas decisiones con los pases condicionaron el funcionamiento colectivo. También señaló los problemas de ubicación como una de las causas del bajo rendimiento.
«Tuvimos malas selecciones en los pases y mala ubicación», consideró el entrenador. Asimismo, reconoció que el equipo sintió «mucho estrés a la hora de jugar el balón». Estas dificultades impidieron que el Alavés encontrara continuidad en su juego y controlara el desarrollo del encuentro.
El entrenador puso especial énfasis en el primer tiempo, que consideró muy alejado de las expectativas. A su juicio, el conjunto vitoriano no logró imponer sus ideas ni responder adecuadamente a las exigencias del partido. Por ello, lamentó la desconexión que afectó a los futbolistas durante buena parte del encuentro.
Sánchez Flores también reconoció que el equipo había facilitado el trabajo de su adversario. «Hemos desaparecido y hemos agrandado a figura del rival», analizó. Además, admitió que, incluso sin ocasiones del contrario, su equipo habría merecido marcharse al descanso por detrás en el marcador.
Disculpas y respaldo a los jugadores
El técnico del Deportivo Alavés no ocultó su enfado por la actuación colectiva. «Hemos llegado tarde al partido», lamentó, al describir la falta de respuesta de sus futbolistas. En consecuencia, asumió que el equipo había tenido un mal día y que debía reconocer sus errores.
Aunque el Alavés dispuso de una oportunidad para llevarse la victoria en el tramo final, el entrenador aseguró que el desenlace no habría cambiado su valoración. Sánchez Flores confesó que se habría marchado igualmente enfadado si su equipo hubiera ganado. Para él, el problema principal fue el rendimiento mostrado durante el encuentro, más allá del resultado.
El preparador también pidió perdón a la afición por no ofrecer el partido que habían imaginado. Sin embargo, dejó claro que su crítica al desempeño no significa que vaya a retirar su confianza a la plantilla. Al contrario, aseguró que estará «más que nunca con los jugadores».
La reacción del entrenador refleja su exigencia ante una actuación que considera impropia del equipo. Sus declaraciones se centraron en la responsabilidad colectiva, las decisiones con el balón y la falta de precisión táctica. Por tanto, el empate deja una valoración negativa para el cuerpo técnico, pese a la posibilidad de haber conseguido los tres puntos.
Finalmente, Sánchez Flores resumió su estado de ánimo con una frase que marcó su comparecencia ante los medios. «No me voy preocupado, me voy enfadado», concluyó. El entrenador dejó así claro que su principal preocupación inmediata no es el resultado, sino la imagen ofrecida por el Deportivo Alavés.
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