La afición de Orlando City palpita con la final de la Conferencia Este frente a New York Red Bulls. Nunca antes habían estado tan cerca de alzar la Copa de la MLS. Son optimistas de que lo pueden lograr, pero primero tienen que vencer a los toros rojos.
Para cumplir con esa misión es vital que tanto el portero como los defensas puedan controlar el exitoso, hasta ahora, ataque del equipo de la gran manzana.
El ángel guardián de la portería es el peruano Pedro Gallese. Ágil, rápido, con liderazgo en la zona defensiva y quien se tiene confianza si el juego se define en la instancia de los tiros desde el punto penal.
Si por alguna circunstancia Gallese tiene que abandonar el partido, sea por lesión o expulsión, otro sudamericano tendrá la responsabilidad de relevarlo y mantener viva la esperanza del título, se trata del venezolano Javier Otero.
En la defensa una dupla argentino-brasileña ha respondido cuando se les ha exigido. El carioca Rafael Santos, con su labor callada, pero efectiva, es titular indiscutible. Tiene toda la confianza del técnico, es bueno en el anticipo y se complementa bien con sus compañeros.
El argentino Rodrigo Schlegel es un león en defensa. Fuerte en el mano a mano, no da tregua cuando de ablandar a los rivales se trata. Rodrigo está en el corazón de los fanáticos de Orlando porque en 2020 se tuvo que poner los guantes ante la expulsión de Gallese por doble amarilla y tapó un penal que significó la clasificación del equipo de La Florida.
Era la primera ronda de postemporada ante New York City. El partido terminó empatado 1-1 en tiempo regular, pero Gallese, que había sido amonestado, vio la segunda amarilla por adelantarse en uno de los últimos cobros desde los doce pasos. Orlando había agotado todos los cambios y Schlegel, en ese momento de 23 años y sin experiencia como portero, enfrentó a Maxi Morales y atajó el cobro.
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