El reciente Mundial Sub-20 ha servido como la gran plataforma para la eclosión de jóvenes talentos que prometen oara el fútbol internacional cercano.
Jugadores como Gilberto Mora (México), Gessime Yassine (Marruecos), Óscar Perea (Colombia) y Mateo Silvetti (Argentina).
No solo cumplieron, sino que se erigieron en figuras indispensables para sus selecciones.
El mediocampista mexicano Gilberto Mora, con solo 16 años, fue una de las grandes revelaciones del torneo.
Su madurez, elegancia y capacidad goleadora (tres tantos, dos ante España y uno clave frente a Marruecos) guiaron al Tri hasta los octavos de final.
El juvenil del Tijuana demostró una sobriedad impropia de su edad, confirmando por qué grandes clubes de Europa ya le siguen la pista.
En la flamante campeona del mundo, Marruecos, el explosivo extremo Gessime Yassine (USL Dunkerque) fue el auténtico cerebro que orquestó la hazaña.
Superando el “grupo de la muerte” junto a España, Brasil y México, Yassine cerró su memorable actuación con dos goles y tres asistencias, así como dos MVP de partido.
Por su parte, Colombia, que consiguió un histórico tercer puesto, vio en Óscar Perea a un extremo clave.
Si bien Néiser Villarreal acaparó los focos como máximo goleador, Perea se echó el equipo al hombro en momentos decisivos, como el gol ante Francia por tercer lugar.
Finalmente, el argentino Mateo Silvetti firmó un Mundial de ensueño para la Albiceleste subcampeona.
El atacante del Inter Miami se convirtió en el revulsivo perfecto, anotando tres goles —uno en octavos, otro en cuartos y el crucial en semifinales—.
Lo hizo siempre saliendo desde el banquillo, lo que subraya su capacidad para desequilibrar partidos.
Estos cuatro nombres son, sin duda, la prueba de que el futuro del fútbol está en las mejores manos.
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