Este sábado se viene una nueva jornada decisiva para el fútbol sudamericano, la final de la que podría ser la Copa más aclamada en el continente y que se jugará entre dos equipos de Brasil, Atlético Mineiro contra Botafogo, y aunque es una final carioca, en realidad un argentino va por la Copa Libertadores. La historia solo ha visto a dos entrenadores argentinos ganando con un equipo extranjero, el caso de Olimpia y Pumpido en 2002, y Bauza con Liga de Quito en 2008, ahora el argentino Gabriel Milito quiere ir por esa hazaña.
“Gaby” ha estado en el mundo del fútbol desde muy niño, inició su carrera como jugador de fútbol en el Club Viejo Bueno de Quilmes en 1986, luego pasó por las inferiores de Racing Avellaneda, llegó a las de Independiente y logró subir al primer equipo en 1997 donde se convirtió en ídolo incluso ganando el título de Mejor Jugador de Argentina en 2002, y allí permaneció hasta 2003, cuando fue llamado por un equipo europeo, Zaragoza, con quien se mantuvo hasta el 2007, cuando fue convocado por el FC Barcelona.
Muchos mencionan que su llegada al club blaugrana fue la cúspide de su carrera, y los resultados hablan por si mismo. En su paso de 3 temporadas por el equipo catalán entre parte del 2007 y hasta 2011 jugó un total de 5.593 minutos incluyendo 76 partidos oficiales y 2 goles; consiguió 3 títulos de Liga consecutivos, 2 Copas de Europa, 2 Supercopas de España, 1 Copa del Rey, 1 Supercopa de Europa, y 1 Mundial de Clubes. Se consagró así como un referente en Barcelona hasta que decidió regresar a Independiente, otro club de sus amores, en la temporada 2011 para retirarse en este mismo en 2012.
Inició su carrera como entrenador técnico con Estudiantes de La Plata, y su país lo vio fortalecerse como director en sus 29 encuentros en la temporada 2015. En el año 2016 regresó a Independiente desde la parte estratégica, pero solo dirigió 19 partidos que incluían 8 victorias, 6 derrotas, y 5 empates. En agosto de 2017 llegó al O’Higgins de Chile, donde se quedó hasta junio de 2018 en una de sus temporadas más regulares como entrenador.










