Génova, el club más antiguo de Italia, ha desatado un terremoto en la Serie A al confirmar la destitución de Patrick Vieira como su primer entrenador.
La decisión, que se veía venir, llega tras un inicio de temporada catastrófico en el que el equipo no ha logrado ninguna victoria en las nueve jornadas disputadas.
Avanza el campeonato italiano, con el club hundiéndose en el último lugar de la tabla.
El comunicado oficial del club fue conciso: “El Génova anuncia que Patrick Vieira ya no es el entrenador del primer equipo”.
La directiva agradeció al técnico francés y a su staff “la dedicación y profesionalidad”.
Pero la realidad de los números es implacable.
El Grifone suma apenas 3 empates y 6 derrotas, con un magro balance de 4 goles a favor y 13 en contra.
La única alegría, dos victorias en la Copa Italia ante rivales de categoría inferior, no fue suficiente para salvar al campeón del mundo de 1998.
Efecto dominó y debut interino
La salida de Vieira marca la segunda destitución en lo que va de la Serie A, siguiendo los pasos de Igor Tudor en la Juventus, ahora bajo el mando de Spalletti.
Para el próximo compromiso liguero del lunes ante el Sassuolo, el banquillo del Génova tendrá un sabor provisional.
Roberto Murgita, asistente del primer equipo, y el ídolo local Domenico ‘Mimmo’ Criscito, actual entrenador de la cantera.
Ambos tomarán las riendas como tándem interino mientras la directiva busca un nuevo timonel que enderece el rumbo de la nave genovesa.
Además del cambio en el banquillo, se avecinan movimientos en los despachos.
La salida del director deportivo Marco Ottolini es un hecho, y todo apunta a que su reemplazo será el español Diego López.
Esto, en una clara señal de reestructuración total para evitar el descenso.
El tiempo corre y la búsqueda de un nuevo Mister se convierte en prioridad para el club rossoblu.















