En la primavera fría de 1997, la ciudad de Trondheim se agarró al Rosenborg como a una ilusión inesperada cuando el Juventus llegó para disputar los cuartos de final de la Liga de Campeones.
Aquella noche señaló el techo europeo del fútbol noruego, aún intacto. Veintiocho años después, otra ciudad del norte se asoma a la historia: el Bodo/Glimt está a un paso de igualar aquella gesta si elimina al Sporting en el José Alvalade.
Ese Rosenborg histórico fue un equipo construido con paciencia, identidad y una fe obstinada en el juego colectivo que se atrevió a presionar a gigantes del continente que vivían en otra dimensión económica. Los registros del equipo que entonces dirigía Nils Arne Eggen guarda algunas similitudes con el Bodo/Glimt: ambos entraron a través de las grietas por las que en ocasiones se cuelan los improbables.
El Sporting, ante el heredero del milagro noruego
Casi tres décadas después, Noruega vuelve a mirar hacia el horizonte con esperanza. El Bodo/Glimt es el heredero espiritual de aquel milagro y está a noventa minutos de tocar un techo que parecía definitivo. El 3-0 del choque de ida alimenta el sueño de un club que quiere poner el contador a cero y eliminar el recuerdo nostálgico del Rosenborg.
Las leyendas de aquel Rosenborg, ahora antiguos veteranos, se rinden a la trayectoria del Bodo/Glimt. Alguno, como Jahn Ivar ‘Mini’ Jakobsen, que jugó los dos partidos ante el Juventus, fue contundente cuando el Bodo ganó al Inter en Italia en la vuelta de dieciseisavos: «Lo que ha logrado el Bodo/Glimt hasta ahora supera con creces lo que nosotros conseguimos», según declaró al diario noruego Verdens Gang.
¿Por qué ha superado el Bodo/Glimt al Rosenborg sin haber asegurado todavía los cuartos de final? ‘Mini’ Jakobsen razonó su teoría: «Ganábamos un partido importante de vez en cuando. Un año le ganamos al Dortmund, otro al Real Madrid. Pero el Glimt gana partido tras partido en la misma temporada. Lo más difícil en el fútbol es repetir buenas actuaciones y el Glimt lo consigue».
Esa es la realidad. Aquel Rosenborg era un clásico para el Real Madrid en la fase de grupos. Se enfrentó hasta en seis ocasiones al conjunto blanco en la liguilla entre 1997 y 2005. Perdió todos los partidos salvo uno, el de la temporada 1997/98, en la que el equipo entonces dirigido por Jupp Heynckes, camino de la octava Copa de Europa, fue derrotado 2-0.
A 90 minutos de reescribir la historia
Por aquellos tiempos, el Rosenborg también consiguió ganar al Milan dirigido por Arrigo Sacchi que contaba con jugadores como Maldini, Baggio, Costacurta, Boban y Baresi. Alcanzó esos famosos cuartos de final con una victoria en San Siro (1-2) que fue un auténtico sorpresón. El cuadro italiano se quedó fuera y el noruego se emparejó con el Juventus.
El Bodo/Glimt, como reconoce ‘Mini’ Jakobsen, ha superado el límite de las tres grandes hazañas de aquel Rosenborg, que en diferentes años superó a Real Madrid, Dortmund y Milan. Se le atragantó el Juventus de Zidane, al que plantó cara en la ida (1-1) e hincó la rodilla en la vuelta (3-0).
El equipo que ahora dirige Kjetil Knutsen como una máquina perfectamente engrasada, ha sido capaz de ganarle en una misma temporada al Manchester City (3-1), al Atlético de Madrid (1-2) y al Inter (1-2 y 3-1). Además, empató contra el Tottenham (2-2) y el Borussia Dortmund (2-2).
Otro veterano, Bent Skammelsrud, también en Verdens Gang, reconoció que el Bodo ya ha superado a su Rosenborg: «Ahora mismo no veo que tengan límite. Tengo que admitir, aunque entonces no lo dijera, que también pensaba que podíamos ganar la Liga de Campeones si todo salía bien. Creo que el Glimt está ahí ahora. Pueden llegar muy lejos».
El mismo ‘Mini’ Jakobsen cierra el debate: «Por supuesto que el Bodo/Glimt puede ganar la Liga de Campeones. Será extremadamente difícil, pero es imposible decir que no pueden lograrlo. Han vencido al Atlético de Madrid, al Inter y al City. ¿Qué argumento hay para decir que no pueden llegar hasta la final?».
Esa pregunta empezará a responderse en Lisboa. El Bodo/Glimt tiene que amarrar el 3-0 de la ida. El fútbol espectáculo que desplegó a lo largo de 90 minutos no fue un espejismo, ya parece una realidad. Los Hauge, Berg, Hogh y compañía se presentan para dar un salto que ningún equipo ha conseguido en Noruega en los últimos 28 años. El registro del Rosenborg está a un pequeño paso.
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