El boliviano Ulises Saucedo fue mucho más que el seleccionador de Bolivia en el primer Mundial de la historia. En Uruguay 1930, el entrenador de la Verde tuvo un papel casi imposible de repetir: dirigió desde el banquillo, fue árbitro central en un partido y también juez de línea en cinco encuentros, incluida la final entre Uruguay y Argentina.
Nacido en 1896, Saucedo fue uno de los pioneros de la dirección técnica en el fútbol boliviano. Formado en su juventud en Londres, donde practicó fútbol y se preparó como educador físico, regresó a Bolivia con conocimientos que para la época eran adelantados en un país donde el concepto de entrenador todavía estaba lejos de la figura moderna del director técnico.
Saucedo y una Bolivia invitada al primer Mundial
Bolivia llegó al Mundial de 1930 como selección invitada por el comité organizador y quedó ubicada en el grupo 2 junto a Brasil y Yugoslavia. Bajo la conducción de Saucedo, la Verde perdió sus dos partidos por 4-0, primero ante Yugoslavia y después frente a Brasil, en una participación breve, pero histórica para el fútbol boliviano.
En ese momento, Saucedo también entrenaba a The Strongest de Bolivia, considerado uno de los clubes más importantes de la etapa amateur del país. Según el expresidente e historiador Carlos Mesa, el equipo atigrado ganó 13 títulos del campeonato de la Asociación de Fútbol de La Paz entre 1914 y 1949, una etapa clave para entender el peso que tenía el club en el fútbol nacional.
Mesa explicó que, en aquellos años, el cargo de director técnico tenía una dimensión distinta. Más que un estratega con estructuras sofisticadas, el entrenador era una mezcla de preparador físico, organizador, conductor de grupo y responsable de convocar a los jugadores para dar instrucciones básicas antes de los partidos.
El árbitro boliviano que estuvo en la final
La historia de Saucedo creció todavía más por su rol arbitral. El boliviano fue árbitro central en el partido entre Argentina y México, que terminó 6-3 a favor de la Albiceleste, y luego actuó como juez de línea en Argentina-Francia, Uruguay-Rumanía, Argentina-Chile, Uruguay-Yugoslavia y la final entre Uruguay y Argentina.
En aquella final, Uruguay venció 4-2 a Argentina y se proclamó primer campeón mundial. El árbitro principal fue el belga John Langenus, acompañado en las bandas por Saucedo como primer asistente y por el también belga Henri Christophe como segundo juez de línea.
La anécdota de esa final refleja el ambiente de la época. Según Mesa, los árbitros pedían garantías para salir ilesos de los estadios, especialmente si una decisión polémica podía encender a la tribuna. Incluso se recuerda que Langenus pidió un seguro y la garantía de que hubiera un barco listo en el puerto de Montevideo para escapar en caso de escándalo.
Tras el Mundial, Saucedo continuó vinculado al fútbol como entrenador y preparador físico. En 1932 llegó a dirigir a Bolívar de Bolivia, aunque ese campeonato quedó suspendido por el estallido de la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay.
Bolivia volvió a jugar una Copa del Mundo en Brasil 1950 y después alcanzó su clasificación histórica a Estados Unidos 1994, bajo la conducción del español Xabier Azkargorta. La Verde se quedó cerca del Mundial 2026, pero cayó 2-1 ante Irak en su último partido de repesca.
El brasileño William firma ante The Strongest el empate de Bahía
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