Paises: Alemania

  • La segunda oportunidad de Koeman

    La segunda oportunidad de Koeman


    Dañada por la derrota contra Austria, con tres goles en contra un año después, inmersa en un proceso rápido de recomposición en los últimos días, con «palabras duras y necesarias» en sus charlas internas, Países Bajos y Ronald Koeman afrontan una segunda oportunidad, aún viva, incluso favorita, en su duelo de este martes contra Rumanía en los octavos de final de la Eurocopa 2024 en Leipzig.

    Hace una semana, todo eran dudas para el conjunto neerlandés. Doblegado por Austria, relegado a la tercera plaza, decepcionante y decepcionado por su propia actuación, el técnico y los jugadores abrieron un ‘gabinete de crisis’ en su concentración en Wolfsburgo, con diversas conversaciones para hacer autocrítica, asumirla y resurgir hacia adelante.

    «Se ha hablado mucho, con palabras duras, por supuesto. Son necesarias. Hemos hablado mucho, pero lo mantenemos en privado. Hemos visto imágenes del partido. Han ocurrido algunas cosas. Ahora es el momento de demostrarlo realmente dentro del campo. Es lo más importante», tomó la palabra el pasado viernes Virgil Van Dijk, el capitán, peso pesado del vestuario. Dos días después fue Memphis Depay, con suma ascendencia en el equipo.

    Aparcada la crisis, la visión es hoy distinta. Desde la concentración neerlandesa se habla de unión, de un objetivo común, de las posibilidades que aún conserva para transformar su incierto inicio del torneo (la victoria por 1-2 contra Polonia, el empate sin goles contra Francia y la derrota por 2-3 contra Austria) en un impulso para las eliminatorias decisivas.

    Ha renacido el equipo, cuyo cuadro es una invitación a la convicción. Más allá de Rumanía, si consigue superarla, aparecen Austria o Turquía. Y, más allá, ya en semifinales, Inglaterra o Suiza.

    Por el otro lado, compiten España, Alemania, Portugal, Francia, Bélgica… Pero todo pasa por el reencuentro del equipo con una competitividad indispensable para avanzar.

    Advertida está Países Bajos, entre el entusiasmo de Rumanía, cuya celebración, impaciente, en la banda, de la clasificación para los octavos de final da la envergadura de todo lo que significa para la selección y el fútbol rumano. No juega unas eliminatorias de una gran competición desde la edición del año 2000 del torneo continental, cuando se pasaba directamente de la fase de grupos a cuartos de final, donde fue doblegada 2-0 por Italia.

    24 años después de aquel momento de Bogdan Stelea, Miodrag Belodedici, Cristian Chivu, Constantine Galca, Dorinel Munteanu, Adrian Mutu o Gica Hagi, está de nuevo frente a la historia, con todo el merecimiento que implica su incontestable triunfo contra Ucrania en la primera jornada; nada más el segundo en sus 19 encuentros en esta competición, consciente de que aún está muy lejos de aquella generación de futbolistas.

    Tan solo ha ganado una vez en sus catorce enfrentamientos contra Países Bajos, en octubre de 2007 por 1-0. Ha perdido diez de sus duelos, los cuatro últimos de forma consecutiva, y ha empatado otros tres. El conjunto neerlandés marcó 29 goles… Y Rumanía tan solo tres.

    Otro reto para el conjunto de Edward Iordanescu, que ha compactado un bloque firme en defensa y que se despliega hacia el ataque con Nicolae Stanciu, Dennis Man o Razvan Marin.

    Memphis Depay es indiscutible en el once de Ronald Koeman, como también Cody Gakpo, su mejor goleador en este torneo, con dos tantos. A Xavi Simons, suplente contra Austria, tras dos titularidades y por debajo de las expectativas en el primer y segundo choque, también se le espera en el once. El pasado martes sustituyó a la media hora a Joey Veerman, cambiado en el minuto 36 por el técnico, entre su desafortunado partido.

    – Alineaciones probables:

    Rumanía: Nita; Ratiu, Burca, Dragusin, Mogos; Man, Razvan Marin, Marius Marin, Stanciu, Ianis Hagi; Dragus.

    Países Bajos: Verbruggen; Dumfries, De Vrij, Van Dijk, Aké; Reijners, Schouten, Xavi Simons; Frimpong o Malen, Memphis, Gakpo.

    Árbitro: Felix Zwayer (Alemania).

    Estadio: Múnich Arena.

    Hora: 18.00.

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  • Southgate y el espíritu del 66

    Southgate y el espíritu del 66


    Cuando casi nada funciona, con un fútbol errático en el que los resultados salen por inercia y con las urgencias de una reacción necesaria para espantar las críticas y seguir con vida en la Eurocopa, a Gareth Soutghate se le ocurrió, antes de hacer las maletas para viajar a Alemania, apelar a la emotividad y la resiliencia de los únicos hombres que ganaron un título para Inglaterra: los héroes jamás olvidados de 1966.

    Han pasado casi 60 años desde la única gesta del fútbol británico. Los apóstoles del fútbol, sus inventores, sólo lucen un trofeo en sus vitrinas después de participar en 26 grandes torneos entre Eurocopas y Mundiales. La Copa del Mundo de la que fueron anfitriones, y que alzaron tras ganar a Alemania en Wembley un ya lejano 30 de julio de 1966, es el único título del que presumen entre muchas tragedias.

    Southgate se abonó a una de esas desdichas en la anterior Eurocopa, cuando su equipo preparaba otra fiesta en Wembley e Italia, en los penaltis, le arrebató la gloria de un título muy esperado que Inglaterra no pudo celebrar y que generó gran desazón en todo el país. Casi tres años después de aquella dolorosa derrota, el combinado británico, lejos de reaccionar, sobrevive después del fiasco del Mundial de Catar y clasificado para los cuartos de final de la Eurocopa de Alemania gracias a un milagro en forma de chilena de Bellingham entre las críticas un fútbol irregular.

    Con los críticos afilando sus plumas para sentenciar la era Southgate, el seleccionador de Inglaterra, antes afrontar la Eurocopa, apeló al espíritu del Mundial de 1966. Orgulloso de ese pasado glorioso, ofreció a sus jugadores una sesión de vídeo con imágenes de la única gesta de Inglaterra. Creyó necesario tocar la tecla de las viejas historias de superación para generar ilusión en sus hombres, protagonistas de una fase de grupos para el olvido y en el punto de mira de todo un país obsesionado con un título que se hace esperar demasiadas décadas.

    La resiliencia de Geoff Hurst

    «Enseñamos a nuestros jugadores un vídeo de 1966 y cómo Geoff Hurst no jugó hasta los cuartos de final. Queríamos resaltar el valor del equipo. Jugadores como Jimmy Greaves estaban jugando un papel diferente para el equipo. Los torneos te llevan a lugares extraños y por rutas difíciles. En aquel equipo, todos los jugadores que entraron tuvieron un gran impacto y desempeñaron papeles importantes. Es ese el espíritu. Tenemos un largo recorrido por recorrer», dijo Southgate tras ganar a Eslovaquia en la prórroga.

    Hurst, el nombre que citó Southgate, no es otro que el autor del triplete que encumbró a Inglaterra en la final frente a Alemania del 66. El entonces jugador del West Ham no apareció en las alineaciones de aquel torneo hasta los cuartos, en los que ya fue decisivo tras marcar el tanto de la victoria que acabó con Argentina (1-0). En semifinales fue Bobby Charlton quien sacudió con un doblete a la Portugal de Eusébio (2-1) y, en el partido por el título, Hurst derribó a Alemania con un tanto a los 18 minutos que igualó el de Haller y con otros dos que celebró en la prórroga para liderar una victoria histórica: 4-2.

    Casi seis décadas después, Hurst es el único superviviente de aquella generación. No queda ninguno con vida. Todos han ido desapareciendo y el último en fallecer fue el líder espiritual de ese equipo, Bobby Charlton, que se despidió en octubre de 2023. Inglaterra anda necesitado de nuevos héroes antes de que se extinga por completo la generación de 1966 y aquella victoria quede en un recuerdo casi prehistórico.

    Y Southgate, a falta de buen juego y en la orilla de su despedida de la selección, apostó por agitar el espíritu de la épica, la historia y el sentimentalismo. Aparentemente funcionó, porque Inglaterra sobrevive a base de empujones, de acciones aisladas como la de Bellingham y una chilena con la que desarmó a Eslovaquia para salvar el ‘punto de partido’ de su seleccionar, que afirmó antes de la Eurocopa que se iría en el caso de no ganar el título.

    El próximo reto de Inglaterra será Suiza en cuartos de final y ya no hay más vídeos exitosos del pasado que mostrar. La única bala, se ha agotado. Toca apelar al presente y olvidar con cariño un año como 1966 en el que Inglaterra ganó un Mundial en una época en la que The Beatles estaban a un paso de editar su genial ‘Revolver’, The Who disfrutaba del éxito de ‘My Generation’, The Rolling Stones gestaba su magnífico ‘Aftermath’ y The Kinks preparaba su efervescente «Face to Face».

    Ahora, la música es otra, el arte no florece como hace décadas, Inglaterra y el mundo adolecen de referentes en el ‘mainstream’ y Bellingham y compañía, con el recuerdo de las viejas historias y mejores tiempos, son los únicos que pueden salvarse a sí mismos. Nadie, ni los vídeos de los antiguos héroes, rescatarán a un grupo que si quiere sobrevivir al pasado deberá escribir su propio futuro.

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  • Bellingham resucitó… Y evitó la crucifixión

    Bellingham resucitó… Y evitó la crucifixión


    Desaparecido en combate y con el fútbol insípido que mostró en casi toda la fase de grupos, Jude Bellingham deambulaba desesperado por el césped del estadio del Schalke 04, escenario destinado a ser el lugar en el que Eslovaquia ridiculizaría a Inglaterra. Los ‘pross’ ya preparaban su funeral y los críticos sus afiladas plumas cuando en un solo segundo, el que necesitó el jugador del Real Madrid para armar una chilena espectacular, todo cambió para alivió de la estrella del combinado británico.

    El entorno de Inglaterra -aficionados, medios de comunicación y opinadores-, es campeón mundial en generar héroes y villanos. La Eurocopa de Alemania es un gran ejemplo de la montaña rusa en la que viven los miembros de la selección inglesa, que antes de que echara a rodar el balón ya tenían en la figura de Gareth Southgate a su primer mártir para la causa. Anunciar en una entrevista que si no ganaba el torneo se despediría tras ocho años en el cargo, fue su losa y esa fue la casilla de salida para los criticones, que encontraron en el mal fútbol de Inglaterra otro filón para dar rienda suelta a sus afiladas plumas.

    Jude Bellingham consiguió un par de bonus extra gracias a su flamante puesta en escena frente a Serbia. Marcó el gol de la victoria gracias a un cabezazo imperial y fue encumbrado como el héroe de Inglaterra, que realmente no jugó nada bien. Pero una victoria (0-1) y un héroe de fama mundial bastaron para tapar todos los rotos del equipo de Southgate. Bellingham disfrutó de su momento, en el que muchos compañeros y medios de comunicación británicos pidieron durante unos días pidieron el Balón de Oro para el jugador del Real Madrid.

    Y si la subida fue rápida, la caída también, porque Inglaterra rozó el esperpento en los dos siguientes partidos ante Dinamarca (1-1) y Eslovenia (0-0). Southgate, de nuevo, fue el saco de boxeo que aguantó los golpes por su inmovilismo y sus experimentos. Insistió con un lateral como Trent Alexander-Arnold en el mediocentro y en dejar a Cole Palmer y a Kobbie Mainoo en el banquillo. Lo pagó caro. La afición se unió a los medios y pasó a abuchear a su entrenador. Y mientras, Bellingham, aún con la bula de su estreno, empezó a perder credibilidad tras dos encuentros en los que pasó totalmente desapercibido.

    Genio y villano

    La tormenta perfecta para el genio del Real Madrid se comenzó a cocinar en la víspera de los octavos de final. Su desaparición del once empezó a sonar como una posible solución para los males de Inglaterra. Pedían a los agitadores Palmer y Gordon como soluciones al atasco y poco a poco, el camino hacia la búsqueda de un villano en caso de debacle se abría paso. Bellingham, el genio del primer día, sería el malvado del último. El terreno estaba allanado para señalarle como culpable en caso de otro duelo fallido y de una eliminación de Inglaterra.

    Eslovaquia, un rival teóricamente mucho más débil, aportaba algo más de tragedia a la historia. Era impensable caer contra el conjunto centroeuropeo y los planetas debían alinearse para que Bellingham acabara en las garras del mordaz entorno mediático que rodea a Inglaterra, que a falta de alegrías en forma de victorias y buen juego se frota las manos en la búsqueda de culpables. Y así ocurrió, porque con un gol de Ivan Schranz que aguantó solitario en el marcador hasta el minuto 95, Eslovaquia generó la oscuridad necesaria para buscar culpables en el otro bando.

    Y, sin duda, uno de ellos iba a ser Bellingham, que como en los dos encuentros anteriores mantuvo un perfil de jugador intrascendente e incluso peleado por el mundo porque tal vez sabía lo que se le venía encima. Necesitaba un milagro para salir del apuro y lo consiguió con un golpeo espectacular digno de un jugador ‘top’.

    Cuando el tiempo se agotaba y llegaba a su fin, y tras una jugada de tosca elaboración, sacó la varita mágica. Bastó un saque de banda desesperado de Walker que prolongó Guéhi de cabeza para que Bellingham se sacara de la chistera una chilena espectacular con el que silenció a los críticos, que de repente volvieron a hacerle rey de Inglaterra. El jugador del Real Madrid, se lo esperaba.

    Del «me lo merezco» de Míchel al «¿quién si no?» de Bellingham

    «En el fútbol internacional, en las eliminatorias, es una sensación aún peor (comparar marcar goles al final de los partidos con el Real Madrid y con Inglaterra) porque estás a 30 segundos de irte a casa teniendo que escuchar toda la basura y sintiendo que has decepcionado a todo un país y a su gente. En 30 segundos, con un golpe de balón, todo puede cambiar. Es una sensación que no me gusta tener, pero cuando ocurre sienta genial», dijo Bellingham después del partido.

    ¿Y qué hizo cuando marcó? Se dio una carrera y gritó… «¿quién si no?» para recordar al Míchel de «me lo merezco» cuando marcó tres goles a Corea en el Mundial de Italia 90. ¿Lo tenía preparado? No. Le salió de dentro: «La adrenalina se apodera de ti. Es una combinación de muchas cosas. Jugar para Inglaterra es muy bonito pero también significa mucha presión. Oyes a la gente hablar mucha basura. Es bonito cuando lo consigues, de alguna manera se la devuelves. Es difícil para un futbolista hablar abiertamente en ruedas de prensa o entrevistas porque siempre eres juzgado», afirmó.

    Ahora, Bellingham tiene otro bonus para los cuartos de final. Pudo ser uno de los villanos oficiales de la derrota, pero ahora es un héroe. Su última imagen tras celebrar el éxito de su chilena, es la fotografía de lo que pudo ser y no fue. De pie, con el pecho hinchado de orgullo, extendió sus brazos y los alzó al aire como si fuera un Jesucristo del fútbol en plena redención. Sin embargo, en esta ocasión, Bellingham no fue crucificado. Se salvó por una chilena, por un acto de fe mágico con el que pasó de futuro malvado a héroe de toda una nación.

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    Mexico, afuera de la Copa América sin pena ni gloria

  • La ‘Cenicienta’ se despide con honores

    La ‘Cenicienta’ se despide con honores


    Georgia, la ‘Cenicienta’ de la Eurocopa, una de esas historias que emocionan en el fútbol al ser su primera vez en una Eurocopa, se despidió con honores. Se puso por delante en el marcador y colocó a España en una situación delicada. El sueño se esfumó relativamente pronto, como cabía esperar, pero tuvo su momento de gloria.

    Solo se podía esperar el milagro. Y por un momento, durante 20 minutos, creyó que era posible. Desde el gol en propia meta de Robin Le Normand hasta el zurdazo de Rodri, la parte del estadio georgiana era una fiesta. Estaban clasificados a cuartos de final en una noche que ni la lluvia podía opacar. Era su noche. Y estaba ganando a España.

    ¿Cómo lo hizo Goergia? Muy fácil, siguió el plan establecido por el francés Wiily Sagnol, su seleccionador. Un planteamiento que nadie en Georgia escondió. No pilló de sorpresa a nadie. «Me gusta la disciplina defensiva, y ellos lo saben», dijo Sagnol en la rueda de prensa previa al partido. «Tenemos que estar bien atrás y hacer daño a la contra. Estoy seguro de que generaremos peligro», dijo por su parte Giorgi Mamardashvili.

    No les pudo salir mejor el plan. Encerrada atrás, con Khvicha Kvartaskhelia y Georges Mikautadze como flechas cada vez que había una mínima posibilidad de correr a la contra, Georgia encontró oro en una jugada rápida por el perfil diestro -el zurdo de España- con un centro lateral de Otar Kakabadze que en Georgia provocó el caos. Estaban ganando a una de las favoritas. El plan era el que tenía que seguir e intentó mantenerse a flote.

    Pero eran muchos minutos encerrada y Rodri consiguió desatascar el partido. Quién sabe que hubiera pasado si España se va al descanso por detrás en el marcador. Quizá ese plus, el ver la gesta a tan solo 45 minutos, hubiera bastado para que a España se le hubiera atragantado lo que se presentó como un trámite.

    Con el empate a uno, Georgia mantuvo su plan. El empate era también válido. En una prórroga o una tanda de penaltis todo puede pasar. Que se lo digan a Inglaterra. O mejor, a Eslovaquia, que ganaba en el minuto 94 y perdía en el primer minuto de la prórroga.

    Pero el segundo gol, el de Fabián, obligó a Georgia a salir de la cueva. No se volvió loco el equipo, mantuvo cierta consistencia, a la altura y más propia de una selección habituada a este tipo de partidos que de una selección cuyo delantero, aunque ‘pichichi’ del torneo, juega en el Metz, de la segunda francesa.

    De hecho, no fue hasta el minuto 75 cuando España sentenció por completo con el gol de Nico Williams. Antes, el combinado georgiano rascó un par de runrún en la grada. Uno con un resbalón de Rodri que solventó fácil Laporte en el borde del área. Y otro con un disparo de ‘Kvara’ desde el centro del campo que estuvo cerca de sorprender a Unai Simón.

    Al final, Georgia se descompuso. Se cayó físicamente y anímicamente. Se vio superada por el torrente de ocasiones de España, liderado por Lamine Yamal y se tuvo que despedir del torneo, arropada por su afición incondicional.

    «Nosotros ya hemos ganado la Eurocopa, solo nos queda disfrutar», dijo Mamardashvili. Georgia igual no disfrutó ante España, al menos durante los 90 minutos, pero sí hizo disfrutar a todo un país paralizado, al que volverá como héroes. Porque la despedida, fue con todos los honores.

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  • Español De la Fuente: «Tenemos el mejor equipo y vamos a pelear por el título»

    Español De la Fuente: «Tenemos el mejor equipo y vamos a pelear por el título»


    Luis de la Fuente, seleccionador español, aseguró este domingo, tras la victoria ante Georgia (4-1) para pasar a cuartos de final de la Eurocopa, que tiene «el mejor equipo» y que peleará hasta el final por el título.

    La victoria ante Georgia, sufrida en el inicio por el inesperado gol, no trastoca las ideas del seleccionador, que tiene la idea de ir a por el torneo.

    «Hemos sufrido por la incertidumbre del resultado, no por las ocasiones que no generaban. No han tirado entre los 3 palos. Era la incertidumbre lo que generaba nerviosismo. Era un partido de 8-1 que hemos controlado absolutamente, con fases de juego muy brillantes y ante un rival que es bueno, que defiende bien y sale bien a la contra, por poner en valor la victoria», analizó en rueda de prensa.

    «El fútbol es así. No se pueden controlar los partidos siempre y los rivales juegan bien. Lo importante es mantener la entereza. Hemos sabido jugar con calma salvo en los momentos tras el impacto del gol. Absolutamente dominado el partido desde la tranquilidad y el dominio consciente. Estas situaciones nos hacen mejores. Nos viene bien como enseñanza, pero estamos preparados para todo», añadió.

    Elogió también el partido de Georgia, a la que considera una de las mejores en transiciones: «Georgia es uno de los mejores equipos del mundo en las transiciones. Hasta que recuperas el control de la situación… ha habido que trabajar y picar piedra, no iba a ser un paso militar».

    Alemania será el rival en cuartos: «Todos los equipos tienen defectos. Alemania tiene grandísimas individualidades y como equipo funciona bien: disciplinados, maquinaria alemana. En frente tienen un equipo muy parecido, con mucha hambre, con mucha ambición. Será un partido muy igualado en el que los detalles determinarán la balanza».

    «Este equipo rema contracorriente. Ahora cada partido es más difícil y contra Alemania podría ser una final. Tenemos que dar nuestra mejor versión.Tenemos el mejor equipo, los mejores jugadores y vamos a pelar por ellos (título)», comentó.

    El seleccionador se deshizo en halagos a Rodri, MVP y autor del primer gol.

    «Somos unos privilegiados teniendo los jugadores que tenemos. Rodri es el eje en el centro del campo. Además de que interpreta muy bien, transmite a los compañeros lo que queremos decir. Lo de tirar más desde lejos ss una máxima que vemos en todos los partidos, es un equipo que termina las jugadas. Eso te das mas posibilidades de materializar. No siempre es así. Pero el fútbol es insistir e insistir. Estamos convencidos de que este es el camino. En esa línea se puede pelear por algo importante», insistió.

    El gol llegó al ocaso del primer tiempo: «Teníamos el control absoluto y en un contraataque nos hemos metido gol. Quitando esos 5 minutos de nerviosismo hemos recuperado la calma, el estilo… en el descanso hemos hablado de la tranquilidad, de no dejarnos llevar por la ansiedad», desveló.

    «Y luego está Rodri, que es una computadora que ayuda a gestionar las emociones de manera magistral», puntualizó.

    Además, ponderó el partido de Lamine Yamal: «Hay que mantener los pies en el suelo. Ha hecho un gran partido, pero estoy seguro de que lo va a hacer mejor. Le ha faltado en determinados momentos más pausa en el 1 contra 1. Con tanta seguridad le gusta encarar y necesitaba algo más de tranquilidad. Hoy le servirá de mucho aprendizaje».

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  • 4-1. Licencia para soñar

    4-1. Licencia para soñar


    El liderazgo de Rodri para levantar a España de su primer momento de incertidumbre, la clase de Fabián para marcar y asistir, la exhibición de personalidad de Lamine Yamal y la pegada de Nico Williams desataron la contundencia para remontar a la guerrera Georgia en octavos y citarse en un duelo de grandeza con la anfitriona Alemania en cuartos de una Eurocopa con licencia para soñar.

    La obligación a demostrar cuando el todo o la nada entra en escena. El momento de demostrar la pasta de la que está hecha una selección cuando en su historia reciente, asumiendo el peso de la herencia de una generación inalcanzable, le temblaron las piernas. La respuesta ante la aparición de la incertidumbre. Por primera vez con un marcador en contra en una acción en la que se alió con la mala fortuna. Factores que pudieron provocar un nuevo fiasco de similar dimensión a los últimos grandes eventos ante los que respondió España con determinación.

    Georgia representó a la perfección la resistencia del equipo que se siente escalones por debajo en la comparación. Inalcanzable España desde lo individual, solamente la podría igualar desde el colectivo. Y ahí entran en escena la unión de un grupo de jugadores que compiten dejándose el alma por cada balón. Defensa de cinco, líneas unidas en veinte metros y siempre preparados para correr como balas con Kvaratskhelia para dar calidad a la transición y Mikautadze amenazar con el remate.

    Tan sencillo y a la vez tan complejo de controlar porque lo sufrió por momentos una España dominante que abrumó a su rival sin aburrir con posesión improductiva. Con ritmo y directa. Desbordando con Nico Williams y encarando con Lamine Yamal, que la pide, encara y pisa la pelota como en el barrio pero en unos octavos de final de Eurocopa. Cuatro córners y diez llegadas a área rival en once minutos. Dos paradas de mérito del mejor portero del torneo, Mamardashvili. Abajo al remate de Pedri, frenando la intuición en el testarazo tras córner de Carvajal.

    Era clave marcar pronto en un escenario de partido de aparente desigualdad. Georgia mantuvo su fortaleza a un inicio repleto de personalidad de España. Y esperó su momento, confiado en que llegaría, si se mantenía en pie. Con once guerreros que encontraron premio a su primer contragolpe. A los 18 minutos cuando Kvaratskhelia lanzó la carrera con fe, Kakabadze puso el centro y Le Normand convirtió el primer ataque del rival en un accidente al meter el balón dentro de su portería.

    Era el primer directo que recibía España en la Eurocopa. Hasta ese instante pleno de triunfos sin un gol encajado. Obligada a remontar sin perder la paciencia. Por momentos imprecisa en el pase y acercándose al nerviosismo cuando le faltó acierto en la definición. El disparo abajo de Fabián, el zurdazo fuera de Pedri, el intento lejano de Laporte.

    Mascaba la ansiedad y una falta no señalada a Pedri impulsaba una nueva transición de Georgia. Daba igual que ni chutase a Unai Simón. La grada se encendía, España comenzaba a sufrir en el repliegue, expuesta por momentos a dos ‘diablos’. Fue cuando tras dos estiradas de Mamardashvili, a los disparos de zurda de Cucurella y Nico, llegó el momento clave en el partido. Cuando la figura de un líder como Rodri emerge.

    El golpe antes del descanso bajó a la tierra a Georgia. Rodri controló con la diestra en la frontal y chutó de zurda donde Mamardashvili jamás podía llegar. Ajustado al poste. Liberando de presión a España para completar en la segunda parte su misión. Con susto previo porque Georgia, que no chutó en una sola ocasión a portería, volvió a acariciar ponerse por delante por una genialidad de Kvaratskhelia tras perdida de Pedri, inventando un disparo desde el centro del campo que puso el corazón en un puño.

    Bajo la lluvia para aumentar la belleza estética a la exhibición de personalidad de un niño de 16 años como Yamal, que mereció el gol con una falta a la escuadra que sacó Mamardashvili y puso un centro en forma de regalo a la aparición de Fabián al segundo palo, para de un plumazo añadir la contundencia que añoró en el primer acto.

    Rienda suelta al talento. Georgia debía pagar el esfuerzo. Su primera Eurocopa repleta de mérito llegaba hasta ese momento cuando sintió un abismo en la distancia con España y acabó siendo goleada. Yamal estaba desatado, lanzando paredes con quien se asociase, sin el premio del gol que habría encumbrado su actuación con un nuevo récord. Le fue negado, anulado por fuera de juego, tras ver como un defensa metía en su portería su centro.

    Pero la sentencia ya era cuestión de tiempo y apareció Fabián para diseñarla como más dolió al rival. Con su propia medicina. El talento en el recorte de tacón precedió el desplazamiento en largo a la carrera de Nico. Con la contundencia de los grandes jugadores, marchándose en carrera con facilidad del rival y definiendo con calidad arriba. España ya podía pensar en los cuartos. En el reto que representa Alemania en su casa. Y aún así, no rebajó de marcha, Dani Olmo firmó el cuarto y extendió el sueño.

    . Ficha técnica:

    4 – España: Unai Simón; Dani Carvajal (Jesús Navas, m.81), Laporte, Le Normand, Cucurella (Grimaldo, m.66); Rodri, Fabián (Mikel Merino, m.81), Pedri (Dani Olmo, m.52); Lamine Yamal, Nico Williams y Álvaro Morata (Oyarzabal, m.66).

    1 – Georgia: Mamardashvili; Kakabadze, Gvelesiani (Kvekveskiri, m.79), Kashia, Lochoshvili (Tsitaishvili, m.63), Dvali; Chakvetadze (Davitashvili, m.63), Kochorashvili, Kiteishvili (Altunashvili, m.41); Mikautadze (Zivzivadze, m.79) y Kvaratskhelia.

    Goles: 0-1, m.18: Le Normand en propia puerta. 1-1, m.39: Rodri. 2-1, m.51: Fabián. 3-1, m.75: Nico Williams. 4-1, m.83: Dani Olmo.

    Árbitro: François Letexier (FRA). Amonestó a Morata (44) por España; y a Davitashvili (71) por Georgia.

    Incidencias: encuentro de octavos de final de la Eurocopa 2024 disputado en el Colonia Arena ante 42.233 espectadores.

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  • Inglaterra y España se citan con Suiza y Alemania en los cuartos de final

    Inglaterra y España se citan con Suiza y Alemania en los cuartos de final


    Inglaterra, con su victoria este domingo sobre Eslovaquia (2-1), y España, tras superar a Georgia 4-1, se citaron en los cuartos de final de la Eurocopa con Suiza y Alemania, respectivamente.

    – Octavos de final:

    – Sábado 29 de junio de 2024:

    .37. ALEMANIA 2 – DINAMARCA 0

    .38. SUIZA 2 – ITALIA 0

    – Domingo 30 de junio de 2024:

    .39. ESPAÑA 4 – GEORGIA 1

    .40. INGLATERRA 2 – ESLOVAQUIA 1

    – Lunes 1 de julio de 2024:

    .41. PORTUGAL – ESLOVENIA (21.00 horas/Fráncfort)

    .42. FRANCIA- BÉLGICA (18.00 horas/Dusseldorf)

    – Martes 2 de julio:

    .43. RUMANÍA – PAÍSES BAJOS (18.00 horas/Múnich)

    .44. AUSTRIA – TURQUÍA (21.00 horas/Leipzig).

    – Cuartos de final:

    – Viernes 5 de julio de 2024:

    .45. ESPAÑA – ALEMANIA (18.00 horas/Stuttgart)

    .46. PORTUGAL/ESLOVENIA – FRANCIA/BÉLGICA (21.00 horas/Hamburgo)

    – Sábado 6 de julio de 2024:

    .47. RUMANÍA/PAÍSES BAJOS – AUSTRIA/TURQUÍA (21.00 horas/Berlín)

    .48. INGLATERRA – SUIZA (18.00 horas/Dusseldorf)

    – Semifinales:

    – Martes 9 de julio de 2024:

    Ganador del 45 – Ganador del 46 (21.00 horas / Múnich)

    – Miércoles 10 de julio de 2024:

    Ganador del 47 – Ganador del 48 (21.00 horas / Dortmund)

    – Final:

    – Domingo 14 de julio de 2024 (21.00 horas / Berlín).

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  • España remonta y se medirá a Alemania en cuartos de final (4-1)

    España remonta y se medirá a Alemania en cuartos de final (4-1)


    La selección española remontó a Georgia (4-1) con goles de Rodri Hernández, Fabián Ruiz, Nico Williams y Dani Olmo el tanto en propia puerta de Robin Le Normand y se citó en cuartos de final con la anfitriona, Alemania, el 5 de julio en Stuttgart a las 18:00 horas.

    El central de España Robin Le Normand (I) mete la pelota en su portería durante el partido de octavos de final entre España y Georgia en Colonia, Alemania. EFE/EPA/RONALD WITTEK

    El pleno de triunfos de España se mantuvo con una goleada desatada tras encajar el primer tanto en el torneo, a los 18 minutos cuando Le Normand desvió dentro de su portería un centro. A seis minutos del descanso empató Rodri con un zurdazo ajustado al palo y en la segunda parte el equipo de Luis de la Fuente exhibió superiridad.

    Una gran acción de Lamine Yamal permitía marcar a placer a Fabián a los 51 minutos, Nico Williams en una acción de contragolpe firmaba un gran gol en el 75 y el broche de la goleada lo ponía en el 83 Dani Olmo.

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  • 2-1. Bellingham y Kane resucitan a Inglaterra

    2-1. Bellingham y Kane resucitan a Inglaterra


    Al borde de la eliminación, en la agonía, en el aparente último aliento de un ciclo, una chilena de Jude Bellingham forzó la prórroga en el minuto 95, un cabezazo de Harry Kane culminó la remontada a los 50 segundos del tiempo extra e Inglaterra resucitó de repente en la Eurocopa 2024 contra Eslovaquia, por fe, por ímpetu y por ambición, cuando percibió su destino hacia el abismo.

    Un desenlace increíble cuando apenas quedaban un par de jugadas para el final, después de una hora y media de intrascendencia absoluta del media punta del Real Madrid, que apareció de la nada para vestirse de héroe salvador del equipo, directo a enfrentarse a Suiza en los cuartos de final del 6 de julio en Dusseldorf. Una hazaña. También un milagro, completado por Kane en cuanto el juego se repuso en marcha para media hora extra.

    Es un resurgir del conjunto inglés. Pero también un despertar. En ninguno de sus tres encuentros anteriores, incluso en una hora del choque de este domingo en los octavos de final, había demostrado nada de lo que sí puso de manifiesto después, cuando se vio contra las cuerdas, cuando se rebeló contra los sistemas, las estructuras y las tácticas, sin red a por el empate, renacido el equipo y Southgate. Por Bellingham y por Kane.

    Porque los síntomas de Inglaterra eran evidentes toda la primera fase. Hasta el aspecto optimista que extrajo el técnico del último empate a nada contra Eslovenia era insostenible. Simplemente, un anticipo de todo lo que pudo pasarle en octavos. Cuando el partido es tan definitivo, la mejor versión es la única certeza.

    Y el bloque inglés continuó lejos… Pero sobrevivió. Y eso la hace aún más peligrosa para desafíos inmediatos. Ha visto el fracaso de frente, lo ha sentido y lo ha esquivado.

    El nombre de Eslovaquia, por ejemplo derrotada por Ucrania en la fase de grupos, no intimidaba. La apertura de un horizonte que consideraba tan despejado el grupo británico, sin Alemania, España, Francia o Portugal a la vista hasta una hipotético (y ya imposible) final, ofrecía un panorama mucho más complaciente que la realidad.

    Ni Kane Ni Bellingham ni Foden ni Saka… Hasta la traca final. Llama la atención como tales futbolistas suman tan poco cuando recrean juntos sobre el terreno de juego un ataque envidiado por cualquiera.

    Y aún más como un delantero como Kane entra tan poco en la transición, en el juego de espaldas, en la figura de ‘9’ que descarga, adelanta, desahoga y atosiga a la zaga contraria. Es incomparable su juego con el Tottenham antes o el Bayern ahora con Inglaterra, hasta que desató en la parte final, cuando relanzó a sus compañeros.

    Su defensa tampoco funcionó. Da igual Stones o Guéhi, cargado de una amarilla a los tres minutos. El primero se equivocó en el 0-1, en ir a por un salto al que no debía haber ido jamás. Liberó a Strelec. Jugador del Spezia, Serie B en Italia, la controló, se giró, esperó a la llegada de Ivan Schranz y lo lanzó hacia el gol. Tercer tanto de Eslovaquia en Alemania, tercero del atacante del Slavia Praga y sexto gol como internacional en 26 choques.

    Él dinamitó los pronósticos allá por el minuto 25. A nadie le extrañó. Sólo fue una simple consecuencia de lo visto sobre el terreno. Eslovaquia miró de tú a tú a Inglaterra en todo ese recorrido. Sin un solo complejo. Se sintió capaz de presionarla, de ganarla cada segunda jugada y de comprometerla en cada contragolpe. Lo hizo con toda la naturalidad del mundo. No le bastó en el arreón final.

    Antes del gol, amonestados ya en Inglaterra Guehi, Mainoo y Bellingham en tan solo cuarto de hora, Haraslin reventó sin tino la estructura inglesa. Primero, con otro movimiento extraordinario de Strelec ante Stones, que culminó con unos centímetros de desvío. Después, en otra carrera a la espalda de Kyle Walker que despejaron a duras penas entre Mainoo y Rice, los dos medios centros con los que contó este domingo de inicio Southgate.

    En una posesión al descanso del 74 por ciento, Inglaterra atacó casi lo mismo que Eslovaquia en la primera parte. Ni siquiera tiró a portería. Su primer amago fue un intento de remate de Kane. El siguiente una volea fuera de Mainoo. Ambos antes del 0-1. Después,. apenas nada más, por más que Eslovaquia replegó expectativas. El impulso de Southgate con el gol en el minuto 25 fue mandar a calentar a cuatro hombres, entre ellos Cole Palmer.

    Ninguno salió al campo al descanso. Southgate dio otra ocasión a los suyos, a los jugadores con los que ha insistido casi en cada lance (con la variación única del medio centro, de Alexander-Arnold a Gallagher y después a Mainoo), que entonces sí dieron la cara. En su arrebato de orgullo, en la liberación que supone jugar para ganar, por primera vez por detrás en el marcador en esta Eurocopa, el conjunto inglés fue, por fin, opresivo.

    No empató antes por una mera torpeza de Foden, el mejor futbolista de la última ‘Premier’. Se adelantó a un pase de Trippier en el que sólo tenía que empujar el balón al gol. Impropio de su nivel. El origen del desborde, de la mejor jugada hasta entonces del duelo de Inglaterra, fue sencillo: conectar con Kane de espaldas. Él se giró e hizo jugar al resto. Lo necesita.

    Ya había sido abroncado el equipo por su afición en el enésimo pase atrás. El gol anulado, en cambio, lo reencontró con su conjunto. Sintió, por fin, la capacidad de su selección en Alemania 2024, lanzada a por el empate. También expuesta a todo. Walker jugó con Stones, que no se enteró; el balón rodó hacia Strelec, que divisó a Pickfor adelantado. Otro susto.

    Realmente, hasta entonces, ni siquiera más allá después, Dubravka, el portero eslovaco, no hizo ninguna parada más que los córner directos que propagaron de vez en cuando la amenaza a balón parado sobre su portería. En una hora de partido. Necesitaba un giro Inglaterra. Lo buscó Southgate en Palmer, el habilidoso goleador del Chelsea esta temporada, al que no dio recorrido hasta el tercer encuentro. Pero fue más la ambición.

    Sin ataduras, sin nada que perder, fue de verdad Inglaterra. El último remate de Kane, el tiro lejano de Stones contra el poste… Y el gol de chilena de Bellingham, de repente, ya en el minuto 95, en un saque de banda que quizá Eslovaquia jamás debió conceder. Al borde del fracaso, para promover la prórroga en un ejercicio de supervivencia, ganador en esa vorágine con un testarazo fácil de Kane a los 50 segundos de la prórroga. Ya espera Suiza. Ha renacido Inglaterra, que terminó resguardado en su área.

    – Ficha técnica:

    2 – Inglaterra: Pickford; Walker, Stones, Guéhi, Trippier (Palmer, m. 65); Rice, Mainoo (Eze, m. 84); Saka, Bellingham, Foden (Toney, m. 94); Kane.

    1 – Eslovaquia: Dúbravka; Pekarík (Tupta, m. 109), Vavro, Skriniar, Hancko; Kucka (Bero, m. 82), Lobotzka, Duda (Benes, m. 81); Schranz (Gyomber, m. 93), Strelec (Bozenik, m. 61), Haraslin (Suslov, m. 61).

    Goles: 0-1, m. 25: Schranz. 1-1, m. 90+5: Bellingham. 2-1, m. 91: Kane.

    Árbitro: Umut Meler (Turquía). Amonestó con tarjeta amarilla a los ingleses Guéhi (m. 3), Mainoo (m. 6) y Bellingham (m. 16) y a los eslovacos Kucka (m. 13), Skriniar (m. 46+) y Pekarik (m. 77).

    Incidencias: partido correspondiente a los octavos de final de la Eurocopa 2024, disputado en el Arena AufSchalke de la ciudad alemana de Gelsenkirchen ante unos 50.000 espectadores.

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  • Mbappé: «Pensé que me iba a casa»

    Mbappé: «Pensé que me iba a casa»


    Kylian Mbappé, delantero de Francia, reconoció este domingo en rueda de prensa que después de fracturarse la nariz durante el primer partido que disputó en la Eurocopa llegó a pensar que iba a abandonar el torneo por culpa de una lesión que no le impide jugar gracias a una máscara que dijo odiar.

    En la víspera de enfrentarse a Bélgica, Mbappé, que después de lesionarse se perdió el choque ante los Países Bajos y regresó para jugar ante Polonia, confirmó su presencia en el próximo encuentro.

    «Cuando me di el golpe ni siquiera sentí que se me había roto (la nariz), pero pude ver que algo andaba mal. En el vestuario temí que la Eurocopa terminara para mí. Pensé que me iba a casa. Fue difícil, no dormí durante dos días», dijo.

    «Es horrible jugar con una máscara. Sigo cambiando de máscara porque cada vez que hay algo que me molesta, algo que no está del todo bien, intento cambiarla. Limita la visión y luego está el sudor, hay que dejarle salir. Pero no puedo jugar sin la máscara. Lo odio, es muy molesto. La cambié ya cinco veces», agregó.

    Y también narró cómo se siente cuando se juega con una nariz rota y no se ha operado. Para Mbappé, las sensaciones «son diferentes» a jugar un partido sin esa lesión y tuvo palabras para Robert Lewandowski, con quien se enfadó durante el choque frente a Polonia porque le dio un golpe sin querer en su zona afectada.

    «Creo que el otro día no hizo adrede lo de darme en la nariz. Francamente, sé donde me metía cuando decidí no operarme. Es una situación nueva y esto puede provocar que reciba golpes y que el dolor persista. Voy a intentar darlo todo para llevar a Francia a lo más alto. La nariz no es lo más importante», indicó.

    Preguntado por las razones por las que Francia no marca goles (apenas ha conseguido dos, uno de penalti obra del mismo Mbappé y otro en propia meta de Austria), contestó que la razón es simple: «Porque no marcamos las ocasiones que generamos», aseguró.

    «Tenemos ocasiones pero no las metemos. Ahora, lo más importante, según mi experiencia, es necesario que el gol esté en al mente de la gente. Lo más importante es crear ocasiones, por supuesto hay que meterlas. Ha sido un problema en la fase de grupos. Ahora empieza otra competición. Es una muerte súbita, una eliminación directa. Va a ser obligatorio meter las ocasiones que tengamos», apuntó.

    Asimismo, habló sobre el bajo nivel de alguna de las grandes selecciones en la fase de grupos y declaró que espera que sea Francia la que consiga mejorar y levantarse a la vez que dejó claro que no tienen que buscar excusas.

    «Somos un buen equipo y mañana tenemos a un gran equipo delante. No hay dudas en el vestuario. Somos conscientes de que no hemos terminado primeros y todo el mundo está preparado mañana. Es un partido de eliminación directa. Si no ganas, te vas a casa y aún no queremos vacaciones. Estamos preparados, sabemos qué tenemos que afrontar mañana. Tenemos un equipo y un staff capaces de afrontar el desafío», aseveró.

    Respecto a las elecciones legislativas de su país, que se celebran este domingo, comentó que no ha cambiado en nada de lo que dijo al principio de la Eurocopa al principio y resaltó que mirará primero las estimaciones de voto en cuanto acaben las votaciones y después los resultados. «A ver qué pasa, voy a ver. Después está la segunda vuelta y espero que todo vaya bien.

    Por último, desveló que todavía no está en el grupo de Whatsapp del Real Madrid y que por eso no ha hablado con Thibaut Courtois sobre el partido ante Bélgica: «Le conozco, pero no hemos comentado nada. Mejor que no esté porque sería más duro con él», concluyó.

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