Chicago Fire hizo honor a su nombre y encontró quién alimentara el incendio. Atlanta United perdió 3-2 el sábado 24 de octubre, en una noche en la que el argentino Lucas Hoyos entregó dos regalos que el visitante aprovechó sin necesidad de envolverlos.
La estadística parece una broma pesada: 12 remates de Chicago, apenas tres al arco y tres goles. Hoyos terminó sin una sola atajada. Una efectividad del 100 % para los visitantes que deja al arquero en una posición difícil de defender.
Y lo más preocupante no fueron los goles recibidos, sino la manera en que llegaron dos de ellos.
Tres goles y dos regalos
El primer tanto, al minuto 30, nació de un disparo de Anton Salétros desde fuera del área. El balón atravesó varios defensores antes de superar a Hoyos. Su reacción fue tardía, aunque la cantidad de jugadores en la trayectoria dificulta establecer su responsabilidad directa.
Pero al minuto 51 apareció una jugada que ni los guionistas de Los Simpson habrían necesitado exagerar demasiado.
Hoyos intentó salir jugando desde el fondo y entregó un pase que Anzor Mekvabishvili interceptó para marcar el 2-1. Fue una asistencia casi perfecta, con un pequeño inconveniente: el destinatario llevaba la camiseta equivocada.
La función todavía guardaba otro capítulo.
Al minuto 57, el guardameta tomó con las manos una devolución del argentino Elías Báez. El árbitro señaló un tiro libre indirecto dentro del área pequeña y Philip Zinckernagel convirtió el 3-1 al minuto 60.
Ni Doctor Strange necesitaba abrir un portal hacia otra dimensión para entender la regla: un arquero no puede recoger con las manos una devolución deliberada de un compañero realizada con el pie.
Una equivocación impropia de un guardameta con semejante recorrido profesional.
Lee también¡GOL SIN PREMIO! El argentino Jacob y el paraguayo Almirón no evitan otra caída de Atlanta UnitedChicago Fire tuvo el 60 % de posesión y remató 12 veces, contra ocho intentos de Atlanta United. El argentino Tomás Jacob había abierto el marcador al minuto cuatro, tras una asistencia del paraguayo Miguel Almirón, y Breel Embolo descontó después con un centro de Báez.
El uruguayo Mauricio Amaro también participó en las dos anotaciones locales, pero la producción ofensiva terminó sepultada por las equivocaciones en el otro extremo.
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Hoyos llegó a Atlanta United con 341 partidos profesionales y 135 porterías a cero, además de antecedentes como capitán de Vélez Sarsfield y Newell’s Old Boys en el fútbol argentino.
Pero el currículum no se coloca debajo de los tres palos para detener disparos.
Antes de enfrentar a Chicago Fire, acumulaba 30 partidos de MLS en 2026, 51 goles recibidos, 71 atajadas, cuatro porterías imbatidas y apenas un 58,2 % de efectividad.
Brad Guzan, a sus 39 años, registró un 70,9 % de atajadas en 2024. Un año después, con 40, todavía alcanzó el 64 %. Ambos registros superan los números actuales de su sucesor.
Guzan tampoco necesitaba una capa de superhéroe para sostener su reputación. Ganó la MLS Cup de 2018, la US Open Cup de 2019 y la Campeones Cup de ese mismo año. Su nombre quedó asociado a los momentos más importantes de la franquicia.
La temporada de Atlanta United, dirigido por el argentino Gerardo Martino, ofrece un panorama desolador: 30 puntos en 31 encuentros y diez derrotas como local.
El próximo desafío llegará el miércoles 28 de octubre, cuando visite a New York City FC a las 7:30 PM ET.
El contrato de Hoyos contempla opciones de continuidad para 2027 y 2028, pero sus estadísticas y errores obligan a cuestionar esa posibilidad.
Atlanta United necesitaba un heredero para la portería de Guzan, no un imitador de sus trofeos ni una versión cinematográfica de Superman. Bastaba con alguien que transmitiera seguridad y evitara convertir jugadas rutinarias en oportunidades para el contrario.
Por ahora, Lucas Hoyos alterna atajadas de mérito con equivocaciones demasiado costosas. Y en una posición donde un solo error puede decidir un partido, dos regalos en nueve minutos son una factura demasiado alta.
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