El fútbol brasileño protagonizó un episodio sin precedentes. Los 51 expulsados en Brasil durante un partido juvenil establecieron un nuevo récord mundial de tarjetas rojas. El encuentro enfrentó al Uberlândia y al Mamoré, en las semifinales de la Segunda División del Campeonato Mineiro sub-20.
La pelea generalizada ocurrió durante los minutos de descuento del segundo tiempo. El conjunto visitante ganaba por 1-3 cuando estalló el enfrentamiento en el estadio Parque do Sabiá, en Uberlândia.
51 expulsados en Brasil establecen récord
Según el acta arbitral, 48 expulsiones fueron consecuencia directa de la trifulca. Las otras tres se produjeron durante el encuentro por diferentes infracciones.
El colegiado expulsó a 43 futbolistas y ocho integrantes de las comisiones técnicas de ambos equipos. De esta manera, el encuentro alcanzó una cifra extraordinaria que superó ampliamente los antecedentes conocidos.
Sin embargo, CNN Brasil informó que también fueron expulsados dos dirigentes de ambos clubes. Estas sanciones no aparecen en el acta oficial publicada por la Federación Mineira de Fútbol.
Según el medio deportivo GE, el registro supera el anterior récord recogido por el libro Guinness de los récords. La marca correspondía a un partido de la quinta división argentina entre Claypole y Victoriano Arenas.
Aquel enfrentamiento se disputó el 27 de febrero de 2011 y terminó con 36 tarjetas rojas. Por tanto, los 51 expulsados en Brasil superaron aquel registro por 15 expulsiones.
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Lee tambiénBrasil convoca a Kerolin y a un trío del Mundial sub-20 para dos amistosos con ArgentinaAsí comenzó la batalla campal
El enfrentamiento tuvo su origen en el minuto 54, después de que el Mamoré anotara su tercer gol. Durante la celebración, el autor del tanto, Davi Bittencourt, realizó gestos provocadores hacia el banquillo del equipo local.
La reacción de los jugadores y miembros del cuerpo técnico del Uberlândia desencadenó una pelea generalizada. El árbitro Fernando Patrick Drosghic Modesto describió los incidentes en su informe oficial.
Según el colegiado, la trifulca incluyó puñetazos, patadas y lanzamiento de objetos. La magnitud del enfrentamiento impidió que pudiera mostrar las tarjetas rojas directamente sobre el terreno de juego.
Además, las condiciones de seguridad no permitieron completar el protocolo habitual de finalización del encuentro. Por ese motivo, las expulsiones quedaron registradas posteriormente en el acta arbitral.
La pelea también evidenció el nivel de tensión que había acompañado al partido. El encuentro permaneció interrumpido durante aproximadamente 40 minutos en la segunda parte.
La suspensión ocurrió después de que dirigentes del Uberlândia invadieran el campo para protestar por la expulsión de uno de sus futbolistas. Así, los incidentes comenzaron antes de la batalla campal que terminó estableciendo el récord mundial.
Amenazas denunciadas por el árbitro
El árbitro también denunció amenazas e insultos de dirigentes del equipo local. Entre ellos, según el acta, uno llegó a amenazarlo de muerte.
Por ese episodio se presentó una denuncia ante la policía. La situación añadió otro componente de gravedad a un encuentro que terminó marcado por la violencia.
En el apartado deportivo, el Mamoré consiguió una ventaja importante gracias al marcador de 1-3. El resultado le permitió afrontar con mejores perspectivas el partido de vuelta de las semifinales.
El compromiso estaba programado para el próximo domingo en Patos de Minas. Sin embargo, su celebración todavía dependía de las decisiones del tribunal deportivo y de la Federación de Fútbol de Minas Gerais.
La principal dificultad estaba relacionada con las sanciones disciplinarias. Ambos equipos difícilmente conseguirían inscribir al menos siete futbolistas disponibles antes del encuentro.
De esta manera, los 51 expulsados en Brasil dejaron consecuencias que fueron mucho más allá del resultado. El episodio abrió interrogantes sobre la continuidad de la eliminatoria y la seguridad en las competiciones juveniles.
El caso también volvió a poner sobre la mesa la importancia de prevenir los enfrentamientos dentro y fuera del terreno de juego. Mientras tanto, el fútbol brasileño quedó asociado a una de las cifras más extraordinarias de expulsiones registradas en un partido.
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