Brasil, con su clasificación al Mundial 2026 ya garantizada, alineará este jueves un once ofensivo para recibir en el Maracaná a una eliminada Chile, que inicia un proceso de renovación sin los futbolistas de su ‘generación dorada’.

Sin nada a ganar o a perder, Brasil y Chile pretenden aprovechar su penúltimo compromiso por las eliminatorias mundialistas para hacer pruebas: el primero para comenzar a montar el equipo que llevará al Mundial, y el segundo, para renovarse por completo.

El seleccionador brasileño, Carlo Ancelotti, dejó fuera de la convocatoria a algunos habituales en la Canarinha como Vinícius y Rodrygo, para poder conocer nuevos jugadores antes de definir el equipo que disputará el Mundial.
El entrenador anticipó que alineará ante Chile un equipo totalmente ofensivo, con cuatro delanteros, y ha probado en los entrenamientos como titulares a los atacantes Raphinha y Gabriel Martinelli en las puntas y a Estêvão y João Pedro en el centro.
Este último, según confirmó el técnico, tiene un lugar asegurado en el once, aunque no despejó las dudas sobre quién le escudará en el ataque de una Canarinha que, aunque esté clasificada, siempre está obligada a ganar en casa.
El gran ausente sigue siendo Neymar, máximo goleador histórico de la selección brasileña con 79 goles y que no juega con el combinado nacional desde octubre de 2023 por sus lesiones y problemas físicos.
En esta ocasión, ha sido excluido por decisión técnica de Ancelotti, quien ha advertido que exigirá a todos los convocados al Mundial que estén al 100 % de sus condiciones físicas.
Chile, que el jueves jugará bajo la dirección de un seleccionador interino, Nicolás Córdova, convocó para sus dos últimos partidos de las eliminatorias a varios futbolistas jóvenes y dejó fuera a los de la ‘generación dorada’, bicampeona de América en 2015 y 2016.
Entre los excluidos destacan algunas figuras como Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Gary Medel.










