La crisis de Tigres alcanzó su punto más crítico en el Apertura 2026. El equipo universitario quedó eliminado matemáticamente de la Liguilla después de 15 jornadas. Así, pasó de disputar dos finales recientes a quedarse sin opciones de luchar por el título mexicano. La caída refleja un semestre marcado por cambios directivos, salidas importantes y resultados muy por debajo de sus expectativas.
El desplome no se explica por un solo resultado. Durante los últimos meses, la institución modificó su estructura administrativa y deportiva. Además, perdió a futbolistas importantes y tuvo que resolver una inesperada salida en el banquillo. La sucesión de movimientos coincidió con una campaña que terminó alejando al club de los primeros puestos.
Los números de la crisis de Tigres
Después de 15 partidos, Tigres acumula solamente 15 puntos de 45 posibles. Su balance es de tres victorias, seis empates y seis derrotas. Por tanto, registra una efectividad del 33,3 por ciento y ocupa el decimoquinto puesto de la clasificación. También presenta una diferencia de goles de menos siete, con 15 tantos anotados y 22 recibidos.
La derrota por 3-0 ante Pachuca en la jornada 15 terminó de confirmar el golpe deportivo. El equipo quedó sin posibilidades matemáticas de alcanzar los 22 puntos que ya tiene Santos Laguna, ubicado en el octavo lugar. Incluso si gana sus dos encuentros restantes, Tigres solamente podría llegar a 21 unidades. Por eso, su eliminación ya es definitiva.
El contraste con sus recientes participaciones en finales resulta evidente. En diciembre de 2025, los universitarios disputaron la final del Apertura ante Toluca. Después, en mayo de 2026, volvieron a pelear por un título en la Copa de Campeones de la Concacaf. En esa ocasión, cayeron ante el mismo rival en la tanda de penales.
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El primer cambio institucional llegó el 1 de junio. Mauricio Culebro concluyó su gestión después de cinco años como presidente del club. En su lugar asumió Carlos Emilio González, como parte de una sucesión anunciada previamente por la institución. El relevo abrió una nueva etapa administrativa para los universitarios.
Posteriormente, el 24 de julio, Ángel Correa dejó Tigres para incorporarse a River Plate. La transferencia definitiva fue confirmada por el conjunto argentino. La salida del delantero argentino representó la pérdida de una alternativa ofensiva importante para el plantel.
Cuatro días después llegó otro movimiento decisivo. El técnico argentino Guido Pizarro presentó su renuncia tras las dos primeras jornadas del Apertura. El entrenador explicó que su decisión respondía a motivos personales y a diferencias sobre el rumbo del proyecto. En consecuencia, Hernán Elizondo asumió temporalmente la conducción del primer equipo.
La reorganización continuó el 20 de agosto. Gerardo Torrado dejó la vicepresidencia deportiva y Víctor Manuel Vucetich asumió ese cargo. Además, el experimentado entrenador mexicano tomó la dirección técnica de manera interina. El club apostó por su experiencia para intentar recuperar estabilidad, pero los resultados posteriores no evitaron la eliminación y la crisis de Tigres.
El desafío de reconstruir el proyecto
La eliminación obliga ahora a Tigres a revisar su planificación deportiva. La directiva encabezada por Carlos Emilio González tendrá que evaluar el rendimiento del plantel y las necesidades para el Clausura 2027. También deberá definir el futuro de la conducción técnica y el alcance de los cambios internos.
El problema no se limita a la posición en la tabla. La salida de Correa, la renuncia de Pizarro y la reestructuración directiva modificaron el escenario competitivo. Además, los 15 puntos acumulados muestran que el equipo no encontró regularidad durante el campeonato.
El Apertura 2026 deja así una imagen muy distinta de la que acompañó a Tigres en sus recientes finales. El club tendrá que recuperar solidez, continuidad y capacidad competitiva. Su siguiente objetivo será reconstruir un proyecto que vuelva a situarlo entre los aspirantes habituales al campeonato.
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