Hace 24 años los futbolistas de Paraguay escribieron un brillante capítulo en su manual de «garra guaraní», esa actitud de esfuerzo y sacrificio con la que los sudamericanos afrontan la vida, cuando contra todo pronóstico avanzaron a los octavos de final de la Copa del Mundo de 2002 en Corea y Japón.
Aquella vez, la Albirroja era dirigida por el italiano Cesare Maldini y tras comenzar la fase de grupos con un 2-2 frente a Sudáfrica, el equipo de las franjas rojas y blancas cayó con estrépito en la segunda jornada ante España por 1-3.
Con esos resultados, los paraguayos debían ganar en la última fecha de la zona a Eslovenia con una diferencia de, al menos, dos goles si querían evitar una temprana eliminación.
Pero lo que ocurrió ante los eslovenos sorprendió al planeta fútbol.
Porque el partido se puso cuesta arriba para la Albirroja cuando Carlos Paredes fue expulsado por doble amonestación a los 22 minutos, mientras que a los 45 el mediocampista Milenko Ačimovič puso en ventaja a los ‘Fantje’, como llaman los eslovenos a los jugadores de su selección.
Sin embargo, todo cambió cuando Paraguay apeló a su «garra».
Ante un panorama adverso que parecía dejarlo sin opciones, los de Maldini optaron por quemar las naves y se lanzaron al ataque.
Parecía que a esa altura ya nada había para perder y Nelson ‘Pipino’ Cuevas, que tenía pocos minutos en la cancha, igualó el partido en la minuto 65.
La esperanza se hizo más grande a los 73 minutos, gracias a un potente remate de media distancia de Jorge Luis Campos que puso en ventaja a la Albirroja.
Cuevas apareció de nuevo a los 84 para sentenciar el 3-1 que instaló a Paraguay en los octavos de la competición.
Veinticuatro años después…
La anécdota, que reveló entonces la disposición combativa de los futbolistas paraguayos, cobró relevancia en las últimas horas en el país suramericano, seis días después del descalabro por 4-1 de la Albirroja ante Estados Unidos en la primera jornada del Grupo D de la Copa del Mundo 2026.
El abultado marcador hace temer una eliminación temprana de Paraguay en un grupo que también integran Australia y Turquía, a la que enfrentará este viernes en un partido clave para las aspiraciones del cuadro que dirige Gustavo Alfaro.
Además, el equipo ha sido blanco de numerosas críticas de los hinchas y la prensa, que han lamentado la actitud pasiva que, aseguran, tuvieron los jugadores ante el equipo de las Barras y las Estrellas.
«Tenemos que recuperar esa fuerza, esa agresividad del futbolista paraguayo», dijo el lunes el exportero José Luis Chilavert.
De esa fuerza, que en Paraguay llaman «garra guaraní», Chilavert sabe mucho, porque fue el guardameta de la Albirroja en aquel partido de 2002 que hoy luce como un espejo en el que los futbolistas de 2026 pueden mirarse.
Denis Caniza, ex capitán y referente de la selección paraguaya, y titular en los mundiales de Francia 1998, Corea/Japón 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, afirmó que el seleccionador Gustavo Alfafo «subestimó a Estados Unidos» y pagó caro el precio de creer que resolverían con facilidad el partido del debut.
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